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Soluciones: el esmalte Wendel para profesionales

Esmaltes y vidriados: superficies impecables, resistentes y adaptables

Desde hornos domésticos hasta tanques industriales, el esmalte de Wendel es un auténtico todoterreno. Gracias a un proceso de fusión propio, conseguimos superficies lisas, duraderas y resistentes a la corrosión.

Este recubrimiento vítreo se adapta a cualquier sector que exija higiene y estética, aportando valor al producto final y reduciendo el mantenimiento

Protección permanente del metal

El esmalte crea una unión permanente con el metal que impide la oxidación y protege de la corrosión. A diferencia de otras pinturas, mantiene intactas sus propiedades en un amplio rango de temperaturas, desde –60 °C hasta +240 °C.

Su dureza vidriosa ofrece alta resistencia a golpes, arañazos y abrasión, al tiempo que soporta ácidos y álcalis sin deteriorarse. Con un mantenimiento mínimo, conserva su aspecto y funcionalidad durante décadas, incluso en condiciones industriales exigentes.

Compuesto por materias primas naturales sin sustancias tóxicas

Desde la primera mayólica sin plomo hasta las formulaciones actuales, Wendel ha apostado por esmaltes seguros y responsables. Las materias primas proceden de recursos abundantes y no incluyen disolventes ni sustancias tóxicas.

La producción, mediante hornos rotativos de última generación, garantiza fritas homogéneas y sin burbujas, minimizando desperdicios. La longevidad de las superficies esmaltadas reduce el consumo de repuestos y contribuye a un uso más sostenible de los recursos.

Superficie dura y resistente como vidrio

La dureza del esmalte se asemeja a la del vidrio: resiste golpes, arañazos y abrasión, conservando la integridad de la superficie incluso en uso intensivo. Además, es inerte frente a ácidos fuertes, bases y aguas agresivas, por lo que los recubrimientos esmaltados son idóneos para tanques, silos o elementos expuestos a productos químicos.

Barrera antidesgaste y antibacteriana

Las superficies esmaltadas son totalmente selladas y no se cargan de electricidad estática, lo que impide que el polvo o la “suciedad invisible” se adhieran. Graffiti, pegamentos y productos químicos se eliminan sin esfuerzo, manteniendo la superficie impecable. Esta estructura compacta evita la proliferación bacteriana y facilita la limpieza diaria, características clave en sectores alimentarios, sanitarios o domésticos donde la higiene es prioritaria.

Acabado suave y cerrado que invita al contacto

Más allá de su funcionalidad, el esmalte destaca por su belleza. El acabado vítreo resulta agradable al tacto, sin poros ni irregularidades, y puede personalizarse en una amplia gama de colores opacos o translúcidos.

Sus pigmentos resisten la radiación solar y no amarillean ni pierden intensidad con el paso del tiempo. Estas cualidades permiten crear piezas únicas en joyería, elementos decorativos y paneles arquitectónicos, combinando estética duradera con protección técnica.

Colores inalterables bajo radiación solar

El esmalte soporta una exposición prolongada a la radiación solar sin perder brillo ni intensidad de color. Esta resistencia a los rayos UV y a la intemperie asegura que paneles, señalética y elementos arquitectónicos mantengan su apariencia original durante años, aportando valor estético a largo plazo.